Resistencia…

 

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– Resistir –

Resisto las olas que a pie de playa quieren hacer de mí un pez, de mi cuerpo una caracola que lance silencios con memoria.

Resisto porque resistir es vencer, es ganarle el pulso al tizón que azotó el motor de mi existencia, que hizo catástrofe de un otoño.

Resisto siendo roca en una bahía que acaricia el agua cuando sube, y agacha la mirada cuando al secarse enseña las tripas.

Resisto porque resistir es sinónimo de lucha, de fuerza y amor propio, y no se me han caído al suelo las pestañas necesarias para hacer cerrar mis ojos.

Resisto porque al sol le faltan voltios para quemar mi pupila y hacerme ciega a tu antojo, porque del cuerpo nace la fuerza que se llevaron los besos.

Resisto porque resistir es alzar un puño y llamar victoria a mis lágrimas, y no llamarte paz porque no existió la guerra.

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Desconocidos

Tus puntos son las comas que me abrazan el pecho,
los bordes más austeros del acantilado con besos,
derivados de alguna raíz sin solución posible.

Allí, en la esquina donde se atrapan tus sueños,
allí, flotan en paz algunos de mis pensamientos.

Y en el perfil de tu mirada están las marcas,
que saben contener la peca que me falta.

En calidad de difunto

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Diseño e ilustración: Ana Gómez López

 

He intuido que en el eco muerto de tu voz está la paciencia lenta que no me dedico desde que esa sombra dejó de perseguirme para huir de lo que era.

He sospechado que en el mordaz desplome de mis besos queman cobrizos tus cabellos las noches que se afanan en permanecer diurnas en tus ojos.

He sobreentendido que la calidad con que se funde el viento con tus hojas es de igual categoría que la forma en que yo rozo los coletazos de esa nota de melancolía.

He obviado cualquier forma de entender y comprender porque despierto cada día apagando mis pupilas cada noche si al final sigo viendo lo mismo, oasis de ti.

Y la forma en que me pierdo por debajo del silencio entre gritos de la gente, es lineal sin sentido alguno, sin dirección estimada. Sólo existe porque yo le presto mi latido para que no me den por muerto.

Bengalas

Tal vez no llegue nunca tu carta,
las señales de cariño que yo espero,
volveré a ser humana, soberana en poderes,
y recapacitaré la manera de no mendigar migajas de un amor que no me llega.
Tal vez no sepas nunca quién fui,
los besos que guardé en un baúl de pieles bajo mi cuerpo,
de calor huidizo en mis adentros, añorando tus pulgares en alguna parte de ese mapa que yo soy.
y no seré libre, porque nunca fui de nadie.
Tal vez no suene el timbre en tu nombre,
miradas que explican lo que el alma no define,
esas serán la guardia de noche que custodie mis reproches,
la mitad de aquel cuarto sin ventana que aparece en mi recuerdo.
y lanzaré sin luz las bengalas que te manden coordenadas,
de donde estoy, de donde soy.
Tal vez, de a donde voy…