Banderas blancas…

Hoy toca romperte las costillas contra la rabia, quebrar cada vértebra por delirio, respirar toxinas del pasado, cubrirte el cabello con miel y ser carne de abeja obrera dando muerte a su reina.

Hoy toca tocar el fondo, salir subida a tu lomo, sentirme dragón y sirena, un monstruo de dos cabezas: la que implora y la que fustiga. Ser inquisición en tus uñas y morderlas todas, hasta que te sangren los atardeceres. Martillear tu piel y hacerle yaga para que puedan meter el dedo, rozar y rozar lunares desgastando su historia, que reconstruyas y fluyas.

Hoy toca yodo en la herida, abrirte la espalda con una palabra cuchillo y cerrarla con el hilo de algún nombre, soplar mareas de dolor, recorrer con saliva de madre cada corte, cada puñalada.

Hoy toca fundir las lanzas, clavar banderas blancas y hacer hogueras con todas las palabras y todas las letras que escriben pasado a su paso.

Hoy te toca a ti hacerme cristal, erosionarme con tu cuerpo la piel y abrazar todos los exilios que mis pestañas vivieron al cerrar con lágrimas los bares.

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Suena

Suena,
suene lo que suene,
suena a ti.

Suena Vetusta Morla,
empieza la historia interminable escrita entre los dos,
suene cuando suene,
suena a ti.

Suena un nombre,
y sólo veo la silueta que dibujarías en mí,
suene a lo que suene,
suena a ti.

Y suena,
y sigue sonando.
Porque eres eco en los valles de mi cuerpo.
Porque mi cuerpo es el refugio donde tu nombre busca su hogar.

Suena,
y siempre sonará,
y siempre seguirá sonando.

LO QUE FUI…

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Brotó el cariño que hoy te tengo, del abrigo que el dolor le hizo a mi cuerpo. No pedí piedad, llamé a cualquier huracán de este planeta esperando un socorro inmediato para arrasar con todo, conmigo dentro.

Fui la hucha donde guardas la moneda que no gastas por miedo a quedarte arruinado y sin besos. Fui la mentira que no le contaste a nadie, o la verdad que nunca fue sincera. Fui la sombra que hizo sombra al león que se hizo camaleón en mí, y sonó al poema que nunca seremos.

Cerré la puerta al futuro con el pellizco que aparcó en mi nudo de lágrimas, se borró mi pasado y dudé si darle cobertura a mi presente. No vino ningún corresponsal de guerra a informar de mi estado de alerta, ni te destinaron a mi tercermundo, al subdesarrollo del que viví por meses.

Fui el verso que no encaja pero te encanta, la palabra rota en una estrofa, los nudos de las corbatas que nunca serán mías. Fui todo lo que nunca quise ser, y acabé por ser lo que siempre tuve claro que sería.

-YO-

Apocalíptica

Lágrimas dulces circundando un rostro, el perfil rocoso de una nariz afincada entre dos valles de manantiales.

Raíces de sentimientos que se alimentan del conflicto entre polos opuestos. Sonrisas tercermundistas empeñadas en dar pan a quien no tiene agua. A quien muere de insolencia y descalza los bostezos de un dolor amedrentado.

Fuimos ángeles apocalípticos en el miedo furtivo de no volver a vernos. En las casas vacías de mandatos.

Dijeron que no habría nada más, que la hora había llegado, que era tiempo de olvidar, de no andar quemando rastrojos de un temor condicional.

Dijeron que no era el momento, de llegar y conquistar. Que las banderas estaban rasgadas, y las tierras conquistadas.

En el adiós no cabe el futuro, y en el presente sólo existe un muro.