El péndulo de Dan

Ando coja de una letra,

hablo muda de sonido,

y el palo no lo llevo.

 

Carente de mis atributos, tengo palabras sobrantes, no olvido el abecedario.

Alguna letra me como, alguna palabra la evoco.

Mientras sigo poco a poco improvisando los papeles.

Hoy son mis dedos las plumas de tinta mojada,

los ojos la escarcha en el alma y el empeño las balas de plata.

Y sigue siendo dorado el hilo que mi rabia mueve,

entre mis tripas y mis entrañas, es el del medio el que se conmueve.

 

Que entre ovillo, aguja y pillo,

anda el rescoldo de mis oídos,

antes vacuos y obligados,

ahora vociferantes y apestados.

No saben si multitud, o soledad andante,

andan atando lo mío a la vida,

andan cosiendo lo tuyo a la muerte.

 

Y sin palabras parece,

que el blanco anda sin tinte,

la pluma anda sin dueño,

y el mundo sin gobierno.

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