Doble o nada

Para que esta noche tu cuerpo no se halle solo,

le daré camino para andar pisando mis huellas.

Sin que sea un cuerpo helado a la deriva,

soplaré calor a tus goteras, sin que inunden las semillas.

 

Para que este río no desborde tus sudores,

abanicaré las cuatro esquinas de tu cuarto,

sin torcer el ángulo recto que te sostiene,

y con desmesura te acariciaré sin rozarte,

porque el vello eriza las emociones,

donde el corazón sangra pasiones.

 

Para que hoy no te quede duda de donde estoy,

subiré un peldaño tu escalera, y bajaré dos la mía,

por si presurosa te quedas sin fuerzas, y llegar sólo sea una amnistía.

Una tregua fulminante que no quiebra la paredes,

Sino reviste aquellos muros que caídos perecían.

 

Y entre caída y caída, me sentaré a tu lado,

beberé tus lágrimas, sudaré tu pena,

derramaré tu aliento, acogeré tu rabia,

pero nunca te obligaré a nada,

mi brazo no estará para levantarte,

sino para apoyarte cuando quieras hacerlo.

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