ABUELO

Puedo verte sentado, con una televisión muda, de tradiciones y patria en la boca. Aún puedo decir tu nombre recordando las vocales y veo tu pelo blanco, vuela en mi tacto, como diente de león. Ligero.

Sigo siendo capaz de cerrar los ojos escuchando mi bautismo de tu boca y me hago Cristiana por un día.

Oigo pájaros, tengo la certeza de que eres tú, de que me sobrevuelas. Sé que sigues existiendo en mí, te veo cada día ser mi madre, ser sonrisa, ser bondad y no tener nada por compartirlo todo. Estás aquí por varios motivos, y alguno particular.

Te veo en las golondrinas que piden agua en un campo Cordobés, en un julio de infierno. Así eres, verano.

Te veo en los gorriones que aún no vuelan y caen. Te veo en ellos y en los que caen para recuperarse y volver a volar en primavera. Así eres, invierno.

Extiendo mis brazos, me pongo de puntillas, te abrazo en la lejanía. En mitad de un campo o alrededor de un solo olivo.

  • los autobuses siguen siendo millones de destinos, y venderán algún día un billete de ida y vuelta para ir a verte -.

Pero llega febrero, y me cuesta recordar(te). Se va borrando tu piel del tacto de mis manos, es difícil ponerle color a tus ojos porque los recuerdo cerrados. Y no te veo paseando, a veces veo una espalda y un bastón, me emociono. Quiero pensar que eres tú y que vienes a verme o a vernos.

Hace frío, abuelo, desde que te fuiste, hace frío y hay goteras.

Hace frío, abuelo, desde que no pones orden, hace frío y no hay consenso.

Hace frío, abuelo, desde que no vienes a casa, hace frío y no hay remedio.

Te echo de menos, a ti y a tus abrazos de altura.

Esos abrazos con flores en los dedos y una orquesta tocando una verbena.

Esa forma tan tuya de querernos, a todos.

Esa forma tan tuya de hacernos grandes, inmensos, valientes y fuertes.

Esa forma que tanto te enorgullecía, la mitad de lo logrado te pertenece.

Esa forma de querernos, y nosotros regañándote por viejo.

Abuelo, me voy a ir, sabes. Tengo que irme, sólo he venido para decirte que hace ocho años que ya nadie me canta la de Compay. Nadie me dice bonita con la boca abierta y el corazón en las manos. Las “María Cristianas” no gobiernan a nadie ni les siguen la corriente.

Abuelo, en esta España moderna no entenderías nada. No estoy segura de que te gustasen nuestros inventos.

Estoy segura de que en tu vuelo está mi paz y en mi paz las razones por las que te seguiremos queriendo.

Hay eco en casa sin ti, pero hasta el tipo que vino a olvidarse de nosotros sigue haciendo que la abuela te recuerde. Eres imborrable hasta para el alzheimer.

Gracias.

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