A(MAR)TE

Amarte fue una lucha de poder, un oasis al termino de un desierto, el filo de un acantilado abrazándome, una garganta rota sin pronunciar tu nombre y un sonido sin eco en mitad de un concierto de Sabina.

Amarte me amarró, me ató como se atan las madres a esta vida, de una forma umbilical.

Amarte fue una despedida desde el primer hola, caricias llenas de miedo a que fuese la última.

Fue silencio, eso fue amarte. Silencio tarareando tu voz en mi recuerdo, enredando la imagen de tus dedos en todos los lunares de mi cuerpo, un beso al final de mi espalda, el último.

Amarte, fue siempre empezar y terminar al mismo tiempo y en ti, dejar un acento y una migaja, por si te perdías, por si regresabas, por si me olvidabas.

Y me perdí, me olvidé.

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