Arden primaveras

Quise ser tu huerto,

cuando tu pelo ya olía a campo.

Quise sembrar en tus ojos,

y tus ojos ya eran trigo,

y tus ojos llevaban la primavera ardiendo en las pupilas.

Quise ser mar en tu cuerpo,

pero tú eras arena en otra playa.

Quise poblar tu piel,

¡Hay desiertos que no se habitan!

Pieles en mieles de abeja entre panales.

Un amazonas salvaje en tus lunares.

Espada en mi espalda cuando te aferras al orgasmo.

Tú, guerrera.

Yo, pagano.

@luciground en Instagram

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FUEGO!!

Una vez me dijeron que para que la gente te hiciera caso realmente no debías pedir socorro sino gritar fuego y la gente te escucharía sin miedo.

Hoy quiero haced un llamamiento a todos aquellos que leéis el blog porque lo cierto y verdad es que lo tengo muy abandonado porque instagram está siendo mi nuevo medio. Con esto no quiero decir que abandone el blog pero que podréis encontrarme más activa en instagram bajo el nick de @luciground. ¡Os espero por allí y os voy dejando stories y cositas! Muchísimas gracias a todos los que seguís aquí, todavía y siempre.

SALVAJE LA VIDA

Empezaré por ti,

para seguir en mí:

constante, firme, valiente.

Salvaje, como la esperanza.

Con la pluma en una mano,

el puñal en la otra.

Voy a ser leal a mi orgasmo,

que no fiel a mi deseo.

Voy a titubear dos veces,

al negar que todavía te quiero.

Salvaje, como la vida.

Empezaré por ti,

para continuar en nosotros:

intermitente, acelerada, dubitativa.

Salvaje, como lo nuestro.

Con la venda en una mano,

las tijeras en la otra.

Voy a erradicar el hambre,

a exterminar la ceguera, la mía.

Salvaje, por amor.

Empezaré por ti,

para acabar contigo:

segura, atenta, contenida.

Con el mechero en una mano,

el incendio en la boca,

te quemo, con todas tus letras.

Salvaje, como este poema.

Salvaje, como nosotros.

A(MAR)TE

Amarte fue una lucha de poder, un oasis al termino de un desierto, el filo de un acantilado abrazándome, una garganta rota sin pronunciar tu nombre y un sonido sin eco en mitad de un concierto de Sabina.

Amarte me amarró, me ató como se atan las madres a esta vida, de una forma umbilical.

Amarte fue una despedida desde el primer hola, caricias llenas de miedo a que fuese la última.

Fue silencio, eso fue amarte. Silencio tarareando tu voz en mi recuerdo, enredando la imagen de tus dedos en todos los lunares de mi cuerpo, un beso al final de mi espalda, el último.

Amarte, fue siempre empezar y terminar al mismo tiempo y en ti, dejar un acento y una migaja, por si te perdías, por si regresabas, por si me olvidabas.

Y me perdí, me olvidé.