En ti…

 

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En ti,
mis horizontes son ternura,
la mar en calma una locura,
la tierra una línea horizontal,
la arena un mero paraíso local.

En ti,
los sonidos son sonatas,
las palabras son poemas,
el descanso una razón más,
el socorro la caricia de un vendaval.

En ti,
no veo agujeros negros,
no hay agujas, ni relojeros,
no hay nubes, ni tormentas,
no hay lunes, no hay limosnas,
no hay pecado, ni hay perdones

En ti,
mis lugares son la forma de poder ser transparente.

Al lugar donde mis veranos siempre serán míos.

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Alergias…

Con el código de tu piel,
escribí un poema en braille
y lo tatué en mi nuca para que al tocarlo,
vinieses a mí en forma de letra.

Con el morse de tus ojos,
hice un abanico de lunares,
y lo guardé para los días de calor sin ti.

Con todas las palabras bonitas,
compré un jarrón y lo llené de flores,
y al estornudar recordé que hay alergias que no se curan.

Desconocidos

Tus puntos son las comas que me abrazan el pecho,
los bordes más austeros del acantilado con besos,
derivados de alguna raíz sin solución posible.

Allí, en la esquina donde se atrapan tus sueños,
allí, flotan en paz algunos de mis pensamientos.

Y en el perfil de tu mirada están las marcas,
que saben contener la peca que me falta.

Goteras

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Agua…

Llueven goteras del final del día,
llueven lágrimas sin ser agua,
llueven secas las mareas que no mojan,
llueven a oscuras todas nuestras pupilas.

El agua que aprendió a nadar en el cauce de tus ojos,
a surcar con gracia tus mejillas,
a ponerle nombre al acantilado de tu boca,
a saltar al vacío para apretarse en tus caderas.

El agua, que sin ser agua,
desbordó un río,
amplió un océano,
y el Atlántico se quedó pequeño.

Llueven las ramas que mecen tu acento,
llueven en las caracolas sin sonido, sin eco.
llueven todas las ciudades del planeta,
llueven letras del puño de algún poeta.

El agua que serpenteó tu garganta,
que abrazó tu pecho amamantando una fiera,
que doblegó el deseo de quebrar el dedo,
que al dedo que recogió la última,
le hizo un amanecer en tu nombre.

Al agua que nace de tus mejillas.
Al agua que lloran tus pupilas.
Al agua que emana de cualquier parte de tu ser.