Enferma terminal

La locura con la que apoyo un reloj sobre el tiempo,
suena a un tic-tac descontrolado, sin hora exacta.

Esa es la esencia con la que deberías verme,
como la gota de agua que nunca cae sobre el mismo charco.

El huracán que me domina es catástrofe natural,
asusta porque puede que llegue y arrase con todo lo demás.

Esa es la cualidad con más defectos que me hace ser,
la que domina cada resbalón que doy al tratar de fingir ser quien no soy.

La exactitud lagrimea paseándose de esquina a esquina por mi bipolaridad,
porque hoy puedo querer por siempre y mañana no querer volver a verte.

Ese es el defecto que más me gusta de mí, que nunca sé si lo que tengo es lo que quiero, si lo que quiero será lo que tendré, pero en el transcurso de uno a otro, yo, la de hoy, disfruta.

La indesición palpita dos veces y duda la tercera, bombea caudales de palabras;
Vende humo que ni ella compraría y sin embargo, se empeña en creer todo lo que dice.

Esa es la manera más torpe de que entiendas que jamás me entenderás, porque yo soy una enferma en estado terminal.

Una loca que locura,
que es consciente de que enferma,
con el tiempo se agrava,
no cesa su estado crítico,
puede que mañana muera,
que se frene el que bombea,
y se apaguen los impulsos,
pero mi enfermedad no tiene cura,
porque para curarse hay que dejar de vivir,
y vivir es el sentido más estricto que yo,
hoy, aquí, le pongo a esta vida.

¡Vivir!

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Mis mujeres

Creo que a la mujer que soy,
le empuja la niña que fui,
la anciana que puede que no llegue a ser.

Creo que a la anciana que no llegaré a ser nunca,
le cavan la tumba las esperanzas de la niña que sólo vive en mí,
– Escondida tras la falda del invierno que fue polar en el trópico -.
Y esa niña, sabe que desata un huracán en la mujer que seguro seré sin ti.

Creo que a la niña que sigo siendo,
le gusta saltar a la comba y jugar a la rayuela,
sortear las líneas de las baldosas, dormir rozando su oreja,
reír a carcajadas por motivos desconocidos,
y pensar que nunca dejará de ser niña.

Sois todas las mujeres de mi vida,
sois las que soy y las que seré,
las que conviven juntas,
las que se unen en una,
sois todas porque ninguna existe sin las otras.