La huella que se queda

Quiero que los martes sean viernes,
al reloj con el que te mido le faltan horas,
al tiempo que corre le pido calma,
a las ganas que me sobran les ruego paciencia.

Quiero que el Norte sea Sur y del Sur venga todo,
al recuerdo le pido más memoria,
al sudor que nunca se vaya,
al sonido de lo que hablas le pido que permanezca,
al olor que queda en miércoles que llegue al domingo.

Quiero que quieras enredarte más de una vez en mi cama,
olvidarte de que hay vida fuera de ella,
saber que el alimento no está en esta tierra,
sino en lo que yo bebo de ti y tú lames de mí, sin heridas.

Quiero que cuando recorras mis mapas,
las carreteras no tengan señales,
los caminos no guarden finales,
y los besos sean el GPS con el que alinear la ruta.

Quiero que te encuentres allí donde piensas que estás perdido.

Anuncios

Ubícate

Hay un país donde nos encontramos,
no es el tuyo, ni es el mío,
está justo en el medio.
Le llaman espacio desubicado, perdido entre tu cuerpo y el mío cuando al dejar los secretos nos contamos todo a besos.

Hay un mundo, ubicado entre el Sur y el Norte,
donde no se sabe si se sube o se baja, son atajos los que nos llevan al destino. Improvisando las sonrisas, los planes vienen sin visado.

Hay, de haber habido, cosas que tal vez no se han sentido,
percepciones extremas de miradas intensas, colmenas de cariño.
Laboriosas cadenas de misterio,
elaboradas mentiras sin daño,
y a cocción lenta llegará alguna tormenta.

Hay un tercio de tu cama que sin ser mía, me pertenece.
Mi nombre se marca en tu almohada a base de baba,
mi baba borda el tuyo en esa parte de la mía.

Y así, sin haber habido nada, sigue habiendo suficiente.

El tango

Sabremos con las heridas que cierran que existe quien puebla lo que otros dejaron desierto, los huecos que se quedaron aislados el día en que tu corazón se mudó lejos del mío.

Sabremos que pueden toserte todo el cariño que durante años te negaste, todo el cariño de golpe y que una gripe sea el paso a otra forma de enfermarse. A tu lado.

Sabremos que las musas vuelven de vez en cuando y ponen felicidad encima del cartel de cerrado.

Porque no sabremos nada. Y aún sabiendo algo, sabremos que no supimos saber mantener la calma y así sin saber de nosotros, supimos como empezar un tango.

Encuéntrame

Enciéndeme la luz, la que quieras, pero enciende alguna que viene el otoño. Y no me gusta, más bien me asusta.

Entiéndeme, en el idioma que te apetezca, piano piano o come on y a todo trapo. Si me lees del revés entiende que las letras son mi piel.

Enróscate en el primero de los suspiros que me inspire al abrir los ojos, ven a dejarme una sonrisa en la almohada y no atormentes.

Encaja conmigo, une las piezas que te sobran a las que a mí me faltan, y salta de tu balcón al mío arriesgando el pie en el salto. ¡Vamos! Dale al calor que aquí hace frío, y esto es lo que yo ya sé y no te digo. Que todo lo que quiero, es que el resto del tiempo sea contigo.