Jaque mate

Te maté,
asesiné tu recuerdo,
por miedo a que él me acabara matando a mí,
por pavor a que él me llevara a una tumba lejos de aquí.

Te maté,
espiré para dejar hueco en algún lugar concreto,
y al inspirar de nuevo, ya habías muerto.

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Bengalas

Tal vez no llegue nunca tu carta,
las señales de cariño que yo espero,
volveré a ser humana, soberana en poderes,
y recapacitaré la manera de no mendigar migajas de un amor que no me llega.
Tal vez no sepas nunca quién fui,
los besos que guardé en un baúl de pieles bajo mi cuerpo,
de calor huidizo en mis adentros, añorando tus pulgares en alguna parte de ese mapa que yo soy.
y no seré libre, porque nunca fui de nadie.
Tal vez no suene el timbre en tu nombre,
miradas que explican lo que el alma no define,
esas serán la guardia de noche que custodie mis reproches,
la mitad de aquel cuarto sin ventana que aparece en mi recuerdo.
y lanzaré sin luz las bengalas que te manden coordenadas,
de donde estoy, de donde soy.
Tal vez, de a donde voy…

Sèver la

Siete vidas por un salto,
si soy gato y tú rastrero,
¿Quién decide lo primero?

Esta pata para el banco,
si soy roto y descosido,
¿Quién se come lo servido?

Ese filo sin cuchillo,
si soy sopa y tú cuchara,
¿Quién apunta con la espada?

Dos mentiras y un garbanzo,
si soy tizne de este oscuro garabato,
¿Quién se sale del teatro?

Si al revés te veo derecho,
puede ser que no te vea,
puede ser que yo te sueñe,
puede ser… – que no sea lo que parece-.

Ella

Anoche, ella lloraba,
anoche, yo la miraba,
su alma libre meditaba:
si morir en vida o vivir en muerte.
si los vivos son los muertos que deciden no morir
o los muertos son los vivos que deciden no vivir.

Anoche, ella impasible. Desconsolada.
Coaccionada por una soledad inapelable.
Sentía el juicio en su garganta,
la sentencia final del perjuicio,
la súplica por una paz sin guerra.

Anoche, las lágrimas le mordían el labio.
Anoche, las mías me hundían el estómago.
Intentaba, no decirle lo que era,
transmitirle lo que fuera.

La conciencia apelaba,
la impaciencia maltrataba.

Ella siente frágil,
pero lucha fuerte,
cree que muere, se mantiene.

Hoy, la miraba en el espejo,
era yo sin mí, era ella sin nadie.
Quería dejar de ser, para olvidar cuanto duele.
La vida duele,
el tiempo hiere,
el silencio muele.

Entre tanto, ella llora,
y yo la quiero.
Si se muere,
Si decide no quedarse,
¿Qué hago yo sin mi reflejo?