Rey de reyes

Soplo un cuento a tu memoria,
despido el tiempo que no vacila.

Anchas se crecen mis manos al mutilar tu despedida,
al callar la rabia dejando salir lo que no se mendiga.

Soplo los versos que no escojo,
despido las palabras que no son antojo.

Grandes vuelan mis ojos al triturar la basura,
al morder las sobras que nadie usurpa.

Soplo una letra y suena a pena,
despido a las que ya no serán condena.

Gigantes se adormecen sus raíces a tu puerta,
a sabiendas de todos que ya no queda, ni rey, ni muerta.

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